Josef Bican, el todavía eterno goleador

Este fin de semana ocurrió un hecho que quizás nunca esperábamos contar, o al menos estar vivos para presenciar ese momento: Cristiano Ronaldo, el astro portugués, no para de romper records al anotar su gol 759 en competencias oficiales, contando su carrea a nivel de clubes y selecciones.

Pese al registro y con las últimas actualizaciones de la FIFA, CR7 tendrá que seguir anotando unos goles más para alcanzar la marca definitiva de 805, record establecido hace más de 65 años por alguien que de a poco está obteniendo el reconocimiento que merece. En esta nota repasamos la vida y obra de Josef Bican, el máximo goleador histórico del fútbol mundial.

 

Inicios turbulentos

Pepi, como le fue conocido, nació el 25 de septiembre de 1913 en Viena, Austria. Hijo de inmigrantes checoslovacos, Pepi vivió de cerca las dos Guerras Mundiales en la cual Frantiesk, su padre, participó en la primera. Debido a lesiones a sus riñones provocadas por el conflicto, Frantiesk rechazó ser intervenido quirúrgicamente, falleciendo a los 30 años y dejando a una familia huérfana en donde Josef se tuvo que hacer cargo a temprana edad.

Criado en un barrio de inmigrantes bajo la pobreza, no en pocas oportunidades tuvo que jugar descalzo al fútbol, viendo en ese deporte una lugar para desarrollarse. Sin embargo, esa condición le dio más sensibilidad para manejar ambos perfiles, reflejado en su gran porcentaje goleador desde las juveniles del Hertha Viena, marcando nada menos que cinco goles en su debut.

A los 17 años subió al primer equipo, jugando su primer duelo el 6 de septiembre de 1931 ante el Austria Viena. Hertha ganó 5-3 con hat trick de Pepi, culminando esa temporada con 12 goles en ocho partidos y finalizando tercero en la liga. Al año siguiente sus números mejorarían notablemente: 17 goles en 18 partidos y subcampeón liguero, siendo traspasado al Rapid de esa ciudad a los 18 años.

Sus grandes actuaciones y su velocidad que, según registros, lograba los 100 metros en 10.8 segundos –a solo 5 décimas del record mundial de Jesse Owens-, le valió el llamado a la selección de Austria, siendo parte del Wunderteam que alcanzó la polémica semifinal del Mundial Italia 1934 frente a los locales, cayendo por la cuenta mínima.

Pepi anotó un gol y actuó bajo la sombra del “Mozart del fútbol” Matthias Sindelar que, curiosamente, fueron vecinos en la infancia.

 

Rebelde ante el Nazismo

Tras la Copa del Mundo y tres ligas austriacas bajo el brazo, Bican se trasladó en 1936 a Praga, la ciudad de sus padres, para ser el nuevo fichaje del Slavia, uno de los cuadros más poderosos de la entonces Checoslovaquia, siendo incluso nominado a la selección local pero sin poder jugar el Mundial de Francia 1938 por una mala inscripción. El año siguiente sería la explosión en todo sentido.

La Segunda Guerra Mundial estalló, siendo la nación checa una de las más afectadas por el régimen Nazi. Bican fue tentado en varias oportunidades para representar a Alemania tras la anexión de ese país con Austria en el llamado Anchluss, sin embargo Pepi rechazó todos los llamados.

En su lugar jugó por el combinado de Bohemia y Moravia, territorio checoslovaco invadido por Adolf Hitler. Un amistoso contra el propio seleccionado nazi bastó para comprobar que no estuvo equivocado: empate a 4 con hattrick del delantero. Sindelar también había rechazado jugar por los alemanes pero no corrió con la misma suerte que Pepi, siendo encontrado muerto en extraña circunstancias. 

Fue en esa época sangrienta donde Josef se convirtió en referente del Slavia, ganando cuatro ligas consecutivas y siendo goleador en cinco oportunidades con una marca de 534 goles en 271 partidos. Finalizada la Guerra, Checoslovaquia se liberó y recuperó su nombre en su selección internacional donde Bican jugó posteriormente, totalizando 15 goles en 15 duelos, un gol por partido promedio.

 

Últimos años

Viktovické Zelezarny (1949-1951) y Skoda Hradec Kralové (1951-1953) tuvieron el placer de tener en sus filas a un goleador de clase mundial que no les decepcionó. Su querido Slavia Praga, que en ese entonces se llamaba Dynamo, fue su lugar de retiro y pese a que no pudo ganar más títulos dejó una marca de 286 goles en 520 partidos con esa camiseta, destacando su penúltima temporada con 57 goles para colgar los botines en 1955 a los 40 años.

Lamentablemente su retiro coincidió con la creación de la Copa de Europa, hoy Champions League, opacando sus logros y dejándolos a un segundo plano con la irrupción de otras leyendas como Alfredo di Stefano o Ferenc Puskas.

Su retiro estuvo muy alejado del fútbol, siendo obrero, chofer de buses y colaborador de un zoológico alimentando animales. Falleció producto de un paro cardíaco el 12 de diciembre de 2001, siendo recordado con una estatua de pierda en el  Cementerio Vysehrad, donde fue enterrado en su natal Viena.

Hoy Pepi puede estar tranquilo con su marca todavía imbatible, sin sumar los goles amistosos porque su record aumentaría a 1.468, dejando una frase que resume este deporte del ayer y hoy:

 

“Cuando hablo con periodistas jóvenes, ellos siempre dicen: ‘Señor Bican, anotar es más fácil ahora que en sus días’ . Pero yo les pregunto: ‘¿Cómo llegan los goles? Miren, ¿hay oportunidades hoy?’, Y ellos responden ‘por supuesto, muchísimas’. Y yo les digo ‘ahí tienen. Si no existieran oportunidades sería difícil. Pero si las hay, entonces la forma de marcar es la misma de hace cien años y será la misma en cien años también. Siempre será lo mismo.’”

 

Ese fue el legado dentro y fuera de la cancha de alguien que luchó en épocas de guerra y que con sus raíces autro-checas le dio cara al Nazismo a punta de goles.

 

Foto: Goal.com