COLUMNA | Chile Meme o Chile Fahrenheit

Este fin de semana fue la primera parte de lo que se sabía, iban a ser unas elecciones muy disputadas, reñidas y a la vez con sorpresas en todas sus categorías. Obviamente con el foco principal en las presidenciales que definirán al próximo mandatario de la república por el periodo 2022-2026.

Y los datos lo mostraron, con más de 7 millones de personas que acudieron a las urnas de un caluroso domingo en el que se cumplió lo que la gran mayoría vaticinaba: en un mes más la ciudadanía volverá a sufragar por los dos favoritos que representan a polos muy opuestos y que solo los separan 2.1% de sufragios.

Por un lado, el ultra derechista José Antonio Kast, fundador y máximo símbolo del Partido Republicano que obtuvo el 27.9% de las preferencias y que arrasó en las regiones. Por el otro, el izquierdista Gabriel Boric, quien cuenta con el apoyo del Partido Comunista y que consiguió 25.8% de los votos.

Dos fuerzas nuevas que ganan poder y que sepultan por completo la vieja política de Chile Podemos + (ex Alianza por Chile, ex Chile Vamos) y agrandan la crisis de la Democracia Cristiana con el Nuevo Pacto Social (ex Concertación, ex Nueva Mayoría) que forzaron a Yasna Provoste en búsqueda de un cupo a La Moneda.

Tras lo que pasó el domingo, podemos estar atravesando ahora mismo en dos etapas históricas como país. Por un lado estamos en el Chile Meme, quizás la etapa que siempre hemos estado: una copia feliz de Springfield, la ciudad ficticia de la familia Simpson en donde abunda lo absurdo, donde el “Usted no aprende, ¿verdad?” es el lema tatuado en la piel, donde el más corrupto y negligente es rey y cualquiera puede llegar a lo más alto con tal de pisotear al resto. “Sí, pero yo lo hago con gracia”, como diría el sabio Homero.

El Estado joda que va asociado con la veneración de un intento de líder no presente en físico pero sí en espíritu como Franco Parisi (tercer lugar con un sorpresivo 12.8%) que le puede hacer la competencia perfecta al streamer vasco Ibaí Llanos por su campaña 100% remota. Un caso especial de culto a la personalidad, de análisis de marketing y periodístico que confirma que su Partido de la Gente… precisamente tenía gente.

Dejando el lado jocoso y amable, la segunda época es la del Chile Fahrenheit, aludiendo al libro homónimo de Ray Bradbury en donde en un futuro no muy lejano los bomberos en vez de apagar el fuego, lo avivan para quemar libros. Los 451 grados de esa escala que incendia todo el papel se traduce en nosotros, el propio pueblo, cegado entre la ignorancia y el medio. Estamos enterrando la memoria y los documentos históricos a gran velocidad de una democracia que, con todas sus luces y sombras, ha podido avanzar en lo que somos como sociedad.

Estas dos etapas pueden perfectamente alimentar a una tercera época que está cada vez más cerca de suceder. Y dudo que la gran mayoría lo quiera y lo aguante.

Un futuro que no podría ser esplendoroso si nosotros avanzamos a la tercera etapa: el Chile Fascista, que haría retroceder e incluso borrar todo lo que se luchó en estos dos años y que sacaron del tapete varias consignas que necesitaban salir a la luz. La amenaza está latente y podría quedar en manos de falsos “republicanos” sacados del medioevo que solo quieren al país cuando no involucre su burbuja clasista. Una dulce patria que vendría siendo resguardada por “valientes soldados” que haría revivir las épocas más oscuras. Quienes velan por la plata pero no ven más allá.

Sea quien sea el próximo presidente de la república, no lo tendrá nada de fácil ya que además de lidiar con la pandemia y las crisis internas que vive el país, deberá tratar de generar acuerdos desde ahora con un congreso bien variado y sin una fuerza mayoritaria, pasando desde los frenteamplistas y comunistas hasta la irrupción de los republicanos y el Partido de la Gente.

Desde esta columna hacemos un llamado a la gente para que vote a conciencia, lo mejor informado y ojalá con las lecturas de los programas de gobierno de ambos candidatos que están disponibles en sus respectivas páginas web, porque la democracia, pese a un estallido social, está en peligro de extinción, y eso no será contado por memes ni mucho menos apagado con un agua que de seguro será más escasa. Todo está en incertidumbre con el fantasma de la abstención que borraría de un plumazo temas como salud, educación, pensiones, medio ambiente, DD.HH., equidad de género y tantos ítems necesarios para Chile

Solo recordar que hace cuatro años en medio de toda una campaña del terror, con la consigna de una mejor economía y con el miedo latente de convertirnos en Chilezuela, el imputado Miguel Juan Sebastián Piñera Echenique fue elegido por segunda vez Jefe de Estado. Y bueno, ya conocemos el resto de la historia.

 

*AVISO DE RESPONSABILIDAD: las opiniones vertidas en esta columna son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representa, necesariamente, el pensamiento de Radio Cronan ni del resto de sus colaboradores.